En 1978, cuando arrancó la obra, el edificio más alto de Colombia era el Centro de Comercio Internacional en Bogotá. Cuando terminó, en 1984, el más alto era este — y estaba en Cali, junto al río, en un barrio que entonces apenas empezaba a llamarse zona corporativa.
Se mantuvo como el edificio más alto del país durante años, y sigue siendo el más alto del suroccidente colombiano: 186 metros, 211 con las antenas, 44 pisos sobre cinco niveles de sótano.
Quién lo hizo
El diseño lo firma el arquitecto colombiano Jaime Vélez. La dirección del proyecto la asume Julián Echeverri Arango, con la financiación de las compañías de la familia. La construcción la ejecuta Ezequiel Pinski y Asociados como contratista.
No era un edificio de inversión extranjera ni un encargo del Estado: era la apuesta de una familia caleña por su ciudad, en una época en que Cali crecía más rápido de lo que podía organizarse.
Eso explica una particularidad que sorprende a quien llega hoy a comprar un piso: los descendientes de quienes dirigieron la obra siguen siendo propietarios del portafolio. J.M. Echeverri S.A.S. se constituyó en 1997 y desciende directamente de esas compañías. Cuarenta años después, se negocia con el mismo apellido.

Los cinco sótanos
Es el dato que más se subestima. Un edificio de 186 metros a pocos metros del río Cali no se apoya en el suelo: se ancla en él.
Cinco niveles de sótano significan una excavación profunda y una cimentación dimensionada para una masa que, además de pesar, tiene que resistir empujes laterales. En los años setenta, en Colombia, ese tipo de obra se calculaba con reglas de cálculo y se fundía con los equipos que había. Que el edificio lleve cuarenta años en operación continua dice, sin necesidad de adjetivos, cómo se hizo ese trabajo.
Seis años de obra
De 1978 a 1984. Hoy una torre de esa altura se levanta en la mitad del tiempo, con encofrados trepantes y bombas de concreto que suben la mezcla a cualquier nivel. Nada de eso existía aquí entonces con la normalidad con la que existe ahora.
Vale la pena tenerlo presente cuando se compara la Torre de Cali con los edificios nuevos del norte: no es un edificio antiguo con buena vista, es una obra de ingeniería que en su momento no tenía par en el país.
Qué se ha renovado
Un edificio de cuarenta años que no se mantiene se cae a pedazos, y este no. Lo más reciente y lo más visible: ascensores Mitsubishi nuevos, instalados en 2026, certificados bajo las normas NTC 5926-1 y NTC 5926-3 por ICM S.A.S., entidad acreditada ante la ONAC.
Dentro del edificio opera además el Torre de Cali Plaza Hotel, con restaurante, desayuno bufé y salones panorámicos en los pisos altos, y la copropiedad mantiene control de acceso y vigilancia permanente.
Por qué esto le importa a quien compra
Porque un predio en la Torre de Cali no es solo metros cuadrados. Son 335 m² con matrícula inmobiliaria propia y dos parqueaderos con matrícula independiente, en un edificio que ya demostró lo que tenía que demostrar y que se sigue renovando.
Los edificios nuevos del norte de Cali cuestan más del doble por metro cuadrado y ninguno puede ofrecer lo único que aquí sobra: cuarenta años de historia comprobable y una dirección que en esta ciudad todo el mundo reconoce.
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